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Platos populares de Suiza

Quien nunca ha escuchado de toblerone no sabe nada de las grandes maravillas del mundo culinario. El toblerone es el chocolate más famoso y más popular del mundo, se produce en Suiza que es un país con una tradición chocolatera desde el siglo XVII. La variedad de sabores y combinaciones de ingredientes es inmensa y no tienen igual. Los chocolates hacen a Suiza un atractivo país para todos lo que sea apasionados del chocolate, puesto que no obstante de ser el mejor del mundo, con la mejor calidad y las combinaciones más extremas; Suiza presenta una gastronomía variada en este sentido, convirtiéndolo en el cielo para cualquier niño, goloso o comensal con un gusto refinado para golosinas.
Pero Suiza no es solo chocolate, cuenta con una cultura culinaria influenciada por sus vecinos e inmigrantes, tales son los casos de la cocina italiana, alemana y francesa que hacen mella en los exquisitos platillos preparados en la nación. Curiosamente, muchas personas aseguran que la gastronomía suiza como tal no existe, debido a que sus platos son versiones de platillos de los países antes nombrados. Sin embargo, la cocina del país cuenta con tradiciones de siglos y, por tanto, aunque influenciada se considera propia.
Suiza es un país pequeño de unos 41.288 kilómetros cuadrados. En todo el territorio del país hay distintos platillos típicos que se han visto marcados por un clima distintivo. A lo largo de Suiza, de igual modo, puedes ver una cantidad de ingredientes predominantes basados en la leche. Sus quesos son famosos en todo el globo terráqueo, de la misma manera que sus chocolates también con alto contenido lácteo. Y en cuanto a Suiza se refiere, no se pueden olvidar los exquisitos platos de carne con excelentes métodos de cocción y sazón, son muy comunes en las ciudades del valle y zonas bajas, en muchos casos van acompañados de su popular queso. No solo la carne va acompañada de queso, la mayor parte de sus platos lo contiene, la fondue, el raclette y su versión de los macarrones que trae tocino, entre otros ingredientes. 
La tradición quesera es de gran importancia y son conocidos por el minucioso cuidado con que se elaboran y la Oficina Federal de Agricultura de la nación se asegura de que a las manos de los compradores llegue un producto que, aunque es de leche de vaca, carezca de uso de hormonas y antibióticos en los ganados utilizados para tal fin. También hay un porcentaje menor de quesos que son de cabra con sabor intenso y textura blanda que los hacen perfecto para untar. Hay infinidad de platillos fríos y salsas que utilizan quesos frescos, del mismo modo son muy utilizados los duros y extraduros, el Emmentaler es uno de los más famosos y conocidos, es el utilizado para rallarse en la fondue, puesto que al gratinarse queda dorado y con la textura deseada que manda el plato. Para la raclette es más adecuado el queso semiduro que es elaborado con leche pasteurizada o cruda con un periodo de maduración de 5 meses aproximadamente. 
Un dato curioso es que, entre las marcas más consumidas de quesos “suizos”, existe uno muy popular en los Estados Unidos que es comprado por suizo sin haber sido elabora allí, el Baby Swiss. Con un estilo parecido al de la nación, este queso tiene un sabor suave con un toque dulzón muy atractivo. 
Para brindar por el chocolate, el queso y el buen estilo de vida suizo, un comensal puede alzar su copa con vino, siendo el límite de edad para comprar esta típica bebida los catorce años. El jugo de manzana, llamado también sidra es cotidiano y la cerveza amarga muy tradicional, servida en jarra proveniente de su respectivo barril.
Suiza tiene todo para que un comensal sea feliz, un clima agradable, platos exquisitos, como postre el mejor chocolate del mundo y se puede cerrar con un buen vino blanco o tinto. 

Quien nunca ha escuchado de toblerone no sabe nada de las grandes maravillas del mundo culinario. El toblerone es el chocolate más famoso y más popular del mundo, se produce en Suiza que es un país con una tradición chocolatera desde el siglo XVII. La variedad de sabores y combinaciones de ingredientes es inmensa y no tienen igual. Los chocolates hacen a Suiza un atractivo país para todos lo que sea apasionados del chocolate, puesto que no obstante de ser el mejor del mundo, con la mejor calidad y las combinaciones más extremas; Suiza presenta una gastronomía variada en este sentido, convirtiéndolo en el cielo para cualquier niño, goloso o comensal con un gusto refinado para golosinas.

Pero Suiza no es solo chocolate, cuenta con una cultura culinaria influenciada por sus vecinos e inmigrantes, tales son los casos de la cocina italiana, alemana y francesa que hacen mella en los exquisitos platillos preparados en la nación. Curiosamente, muchas personas aseguran que la gastronomía suiza como tal no existe, debido a que sus platos son versiones de platillos de los países antes nombrados. Sin embargo, la cocina del país cuenta con tradiciones de siglos y, por tanto, aunque influenciada se considera propia.

Suiza es un país pequeño de unos 41.288 kilómetros cuadrados. En todo el territorio del país hay distintos platillos típicos que se han visto marcados por un clima distintivo. A lo largo de Suiza, de igual modo, puedes ver una cantidad de ingredientes predominantes basados en la leche. Sus quesos son famosos en todo el globo terráqueo, de la misma manera que sus chocolates también con alto contenido lácteo. Y en cuanto a Suiza se refiere, no se pueden olvidar los exquisitos platos de carne con excelentes métodos de cocción y sazón, son muy comunes en las ciudades del valle y zonas bajas, en muchos casos van acompañados de su popular queso. No solo la carne va acompañada de queso, la mayor parte de sus platos lo contiene, la fondue, el raclette y su versión de los macarrones que trae tocino, entre otros ingredientes. 

La tradición quesera es de gran importancia y son conocidos por el minucioso cuidado con que se elaboran y la Oficina Federal de Agricultura de la nación se asegura de que a las manos de los compradores llegue un producto que, aunque es de leche de vaca, carezca de uso de hormonas y antibióticos en los ganados utilizados para tal fin. También hay un porcentaje menor de quesos que son de cabra con sabor intenso y textura blanda que los hacen perfecto para untar. Hay infinidad de platillos fríos y salsas que utilizan quesos frescos, del mismo modo son muy utilizados los duros y extraduros, el Emmentaler es uno de los más famosos y conocidos, es el utilizado para rallarse en la fondue, puesto que al gratinarse queda dorado y con la textura deseada que manda el plato. Para la raclette es más adecuado el queso semiduro que es elaborado con leche pasteurizada o cruda con un periodo de maduración de 5 meses aproximadamente. 

Un dato curioso es que, entre las marcas más consumidas de quesos “suizos”, existe uno muy popular en los Estados Unidos que es comprado por suizo sin haber sido elabora allí, el Baby Swiss. Con un estilo parecido al de la nación, este queso tiene un sabor suave con un toque dulzón muy atractivo. 

Para brindar por el chocolate, el queso y el buen estilo de vida suizo, un comensal puede alzar su copa con vino, siendo el límite de edad para comprar esta típica bebida los catorce años. El jugo de manzana, llamado también sidra es cotidiano y la cerveza amarga muy tradicional, servida en jarra proveniente de su respectivo barril.

Suiza tiene todo para que un comensal sea feliz, un clima agradable, platos exquisitos, como postre el mejor chocolate del mundo y se puede cerrar con un buen vino blanco o tinto. 

Fotos de los platos de Suiza

Platos populares de Suiza
Platos populares de Suiza
Platos populares de Suiza
Platos populares de Suiza
Platos populares de Suiza

 

La Raclette

Es un plato de origen suizo que consta de embutidos como salchichón, tocino, jamón en distintas variedades, papas, pepinillos, tomates, pimientos, espárragos, calabacines y por supuesto su infaltable queso raclette. A veces también son incluidos pescados rape o salmón más algunos langostinos. Este platillo se cocina en un aparato eléctrico con una plancha de metal que derrite el queso junto con el resto de los ingredientes que lo conforman.  Existen exquisitas versiones con tomates asados, cebollas caramelizadas, espárragos y el inigualable raclette de solomillo es una de las variaciones que uno no debe perderse. 
Cuando hablamos del raclette, en su forma masculina, nos referimos al queso que le da nombre a tal preparación que es un queso con un tono anaranjado en su característica corteza dura y por dentro resguarda un tono de amarillo suave muy hermoso en cuanto hablamos de quesos. Tiene una cantidad proteica de 30 gramos por cada 100 de queso y 33 de grasa, lo que lo hace un queso divino con cualidades nutricionales promedio.
La raclette proviene del verbo francés racler que se puede traducir en rascar y este término es muy nuevo pese a lo antiguo de la tradición de la elaboración de este queso. Por su manera tradicional de cocinarse, que es partir a la mitad el queso y extenderlo para ser derretido al fuego, se cree que fueron leñadores en tiempos lejanos que la inventaron pues siempre estaban expuestos al frío clima inclemente y al tener papas y queso, le derretían una muy buena porción de queso y disfrutaban de un plato rico y caliente.  No fue hasta 1909 que un poeta afamado comenzara a denominar esta delicia con el nombre de raclette.

Es un plato de origen suizo que consta de embutidos como salchichón, tocino, jamón en distintas variedades, papas, pepinillos, tomates, pimientos, espárragos, calabacines y por supuesto su infaltable queso raclette. A veces también son incluidos pescados rape o salmón más algunos langostinos. Este platillo se cocina en un aparato eléctrico con una plancha de metal que derrite el queso junto con el resto de los ingredientes que lo conforman.  Existen exquisitas versiones con tomates asados, cebollas caramelizadas, espárragos y el inigualable raclette de solomillo es una de las variaciones que uno no debe perderse. 

Cuando hablamos del raclette, en su forma masculina, nos referimos al queso que le da nombre a tal preparación que es un queso con un tono anaranjado en su característica corteza dura y por dentro resguarda un tono de amarillo suave muy hermoso en cuanto hablamos de quesos. Tiene una cantidad proteica de 30 gramos por cada 100 de queso y 33 de grasa, lo que lo hace un queso divino con cualidades nutricionales promedio.

La raclette proviene del verbo francés racler que se puede traducir en rascar y este término es muy nuevo pese a lo antiguo de la tradición de la elaboración de este queso. Por su manera tradicional de cocinarse, que es partir a la mitad el queso y extenderlo para ser derretido al fuego, se cree que fueron leñadores en tiempos lejanos que la inventaron pues siempre estaban expuestos al frío clima inclemente y al tener papas y queso, le derretían una muy buena porción de queso y disfrutaban de un plato rico y caliente.  No fue hasta 1909 que un poeta afamado comenzara a denominar esta delicia con el nombre de raclette.

Älplermagronen O Macarrones De Los Alpes

En cuanto a pastas hablamos, Suiza no se queda atrás y es que su importante influencia de Italia la ha hecho merecedora de buenas versiones de platos con este ingrediente, sobretodo porque en la nación abunda el más importante de todas las parejas que merece la pasta: el queso.
El Älplermagronen son macarrones los afamados macarrones de los Alpes que, al estilo suizo con compota de manzana, es una versión de macarrones con queso y qué queso. El queso gruyere rayado es el elegido para poner el toque suizo. Elaborado con pequeños macarrones, papas cocidas, tocino, mucha nata y caldo de verduras, adicionando la cebolla, pimienta y sal para una mejor sazón. Finalmente se sirve acompañado de compota de manzana, fruta abundante en esta nación. Aporta 632 calorías por cada porción de sabor que es disfrutado a mordiscos.
Este plato es más popular en la zona de la Suiza Central donde se consume con frecuencia. Su proveniencia es de influencia italiana, es de elaboración sencilla lo que lo vuelve el platillo predilecto de muchas personas en Suiza. 

En cuanto a pastas hablamos, Suiza no se queda atrás y es que su importante influencia de Italia la ha hecho merecedora de buenas versiones de platos con este ingrediente, sobretodo porque en la nación abunda el más importante de todas las parejas que merece la pasta: el queso.

El Älplermagronen son macarrones los afamados macarrones de los Alpes que, al estilo suizo con compota de manzana, es una versión de macarrones con queso y qué queso. El queso gruyere rayado es el elegido para poner el toque suizo. Elaborado con pequeños macarrones, papas cocidas, tocino, mucha nata y caldo de verduras, adicionando la cebolla, pimienta y sal para una mejor sazón. Finalmente se sirve acompañado de compota de manzana, fruta abundante en esta nación. Aporta 632 calorías por cada porción de sabor que es disfrutado a mordiscos.

Este plato es más popular en la zona de la Suiza Central donde se consume con frecuencia. Su proveniencia es de influencia italiana, es de elaboración sencilla lo que lo vuelve el platillo predilecto de muchas personas en Suiza. 

Fondue de Queso

Que mejor manera de sobrevivir a las heladas que comiendo queso caliente, derrito al fuego de la hoguera. Es un placer que puede tentar al fuerte. Quizás sea así como se originó este platillo. Fondue viene de la lengua francesa derretida y es un plato típico de la nación suiza. 
Se cree que la fondue de queso comenzó a consumirse con la costumbre de los pastores de ablandar trozos de queso en la hoguera, de este modo era blando y caliente. Perfecto para enfrentar el clima frío de las montañas. Jurá, el norte de Los Alpes y toda la frontera francosuiza son lugares donde se consume comúnmente este platillo, pero se cree que se originó desde el área entre Francia e Italia y de allí se ha expandido por todo el globo terráqueo. En tiempos antiguos se derretía queso junto a una mezcla de coñac o vino blanco, huevos y mantequilla. Aun así, fue un clásico del turismo gastronómico en 1930 en Saboya, Francia y Valle de Aosta y Piamonte, parte de la región italiana. 
Curiosamente hay expertos que pueden remontar el origen de la fondue en la época del célebre relato La Ilíada, ya que en este se menciona un platillo caracterizado por una mezcla de queso de cabra, junto a harina y vino. Algo muy parecido a la actual fondue. La fondue es un plato transcendental en la historia y en la vida cotidiana de los suizos, que atrae con su sabor y posibilidades a un sinfín de comensales.
Hoy en día el platillo es realizado con un grupo de quesos suizos (gruyere, emmental, comté, etc.), vino y aguardiente a base de cerezas. Luego, se sumergen distintos tipos de acompañantes como pinchos de pan, trozos de carnes, verduras o frutas. También dependerá de la fondue que puede ser, tanto de queso como el de chocolate, que famoso desde los años 60, hasta el de carne, que es una fondue de carne fresca de ternera o buey. Además, distintos países han generado creativas variantes como el sukiyaki japonés, la fondue de carne de res llamado fondue Bacchus o bressane elaborado de pollo empanizado y frito, bien conocido en Francia en una región caracterizada por la calidad de sus aves de corral. 
Eso sí, a los nativos les gusta elaborar este alimento siempre con el queso gruyere, un queso producido en los Alpes o el cremoso queso Vacherin Fribourgeois también de los Alpes. Y siempre se debe servir en un caquelon, una olla grande de hierro a veces de barro cocido, perfecta para mantener la temperatura de este alimento, y que se coloca en la mesa. 

Que mejor manera de sobrevivir a las heladas que comiendo queso caliente, derrito al fuego de la hoguera. Es un placer que puede tentar al fuerte. Quizás sea así como se originó este platillo. Fondue viene de la lengua francesa derretida y es un plato típico de la nación suiza. 

Se cree que la fondue de queso comenzó a consumirse con la costumbre de los pastores de ablandar trozos de queso en la hoguera, de este modo era blando y caliente. Perfecto para enfrentar el clima frío de las montañas. Jurá, el norte de Los Alpes y toda la frontera francosuiza son lugares donde se consume comúnmente este platillo, pero se cree que se originó desde el área entre Francia e Italia y de allí se ha expandido por todo el globo terráqueo. En tiempos antiguos se derretía queso junto a una mezcla de coñac o vino blanco, huevos y mantequilla. Aun así, fue un clásico del turismo gastronómico en 1930 en Saboya, Francia y Valle de Aosta y Piamonte, parte de la región italiana. 

Curiosamente hay expertos que pueden remontar el origen de la fondue en la época del célebre relato La Ilíada, ya que en este se menciona un platillo caracterizado por una mezcla de queso de cabra, junto a harina y vino. Algo muy parecido a la actual fondue. La fondue es un plato transcendental en la historia y en la vida cotidiana de los suizos, que atrae con su sabor y posibilidades a un sinfín de comensales.

Hoy en día el platillo es realizado con un grupo de quesos suizos (gruyere, emmental, comté, etc.), vino y aguardiente a base de cerezas. Luego, se sumergen distintos tipos de acompañantes como pinchos de pan, trozos de carnes, verduras o frutas. También dependerá de la fondue que puede ser, tanto de queso como el de chocolate, que famoso desde los años 60, hasta el de carne, que es una fondue de carne fresca de ternera o buey. Además, distintos países han generado creativas variantes como el sukiyaki japonés, la fondue de carne de res llamado fondue Bacchus o bressane elaborado de pollo empanizado y frito, bien conocido en Francia en una región caracterizada por la calidad de sus aves de corral. 

Eso sí, a los nativos les gusta elaborar este alimento siempre con el queso gruyere, un queso producido en los Alpes o el cremoso queso Vacherin Fribourgeois también de los Alpes. Y siempre se debe servir en un caquelon, una olla grande de hierro a veces de barro cocido, perfecta para mantener la temperatura de este alimento, y que se coloca en la mesa. 

Rösti

Quien no quiera desayunar al menos una vez un rösti en el desayuno que lance la primera piedra. Y es que tal cual la frase, al principio este platillo era el desayuno de los agricultores del cantón de Berna, quienes necesitaban una gran cantidad de energía para trabajar durante todo el día. El rösti era elaborado con pan, pero hoy por hoy su preparación se hace con papas. 
El rösti es un platillo típico de la cocina suiza y consta de una buena cantidad de papas previamente cocidas (algunos también lo preparan con las papas crudas). Las papas son muy cultivadas en Europa y sobretodo en Suiza, de hecho, se cree que gran parte de la alimentación en estos países está basado en este tubérculo, este fue introducido por los colonos desde el siglo XVII. Curiosamente, la papa fue cultivada en sus inicios como forma decorativa en los hogares suizos, pero luego del siglo XVIII el panorama cambió y los nativos se dieron cuenta del algo importantísimo que cambiaría toda su historia gastronómica, la papa era un excelente alimento. Luego, estos agricultores, fueron muy creativos al crear deliciosas recetas a base de este tubérculo, entre ellos el rösti.
El rösti es papa cocida que se rayan o se cortan en rodajas finas, con la cuales se hacen pequeñas torticas de tamaños variados, para luego freírse en un aceite donde ya también se doró la cebolla y la panceta con manteca fundida. Como todo en la ciudad, siempre puedes, opcionalmente, agregarle queso por encima o en la preparación rallar algunas manzanas. 
Esta divina preparación goza de una aceptación total y desde el restaurant más clásico hasta el más pequeño de los puesticos callejeros puede servirte una crujiente papa a la rösti que no te arrepentirás de probar y menos si es en el desayuno. 

Quien no quiera desayunar al menos una vez un rösti en el desayuno que lance la primera piedra. Y es que tal cual la frase, al principio este platillo era el desayuno de los agricultores del cantón de Berna, quienes necesitaban una gran cantidad de energía para trabajar durante todo el día. El rösti era elaborado con pan, pero hoy por hoy su preparación se hace con papas. 

El rösti es un platillo típico de la cocina suiza y consta de una buena cantidad de papas previamente cocidas (algunos también lo preparan con las papas crudas). Las papas son muy cultivadas en Europa y sobretodo en Suiza, de hecho, se cree que gran parte de la alimentación en estos países está basado en este tubérculo, este fue introducido por los colonos desde el siglo XVII. Curiosamente, la papa fue cultivada en sus inicios como forma decorativa en los hogares suizos, pero luego del siglo XVIII el panorama cambió y los nativos se dieron cuenta del algo importantísimo que cambiaría toda su historia gastronómica, la papa era un excelente alimento. Luego, estos agricultores, fueron muy creativos al crear deliciosas recetas a base de este tubérculo, entre ellos el rösti.

El rösti es papa cocida que se rayan o se cortan en rodajas finas, con la cuales se hacen pequeñas torticas de tamaños variados, para luego freírse en un aceite donde ya también se doró la cebolla y la panceta con manteca fundida. Como todo en la ciudad, siempre puedes, opcionalmente, agregarle queso por encima o en la preparación rallar algunas manzanas. 

Esta divina preparación goza de una aceptación total y desde el restaurant más clásico hasta el más pequeño de los puesticos callejeros puede servirte una crujiente papa a la rösti que no te arrepentirás de probar y menos si es en el desayuno. 

Chocolate Suizo

Este exquisito manjar de dioses se originó con la llegada de los colonos al Nuevo Mundo, ellos consiguieron en las frutales plantaciones de cacao el increíble sabor de algo que debía poseer. Sin embargo, ni el mismísimo Hernán Cortez se imagina todo lo que sucedería luego de que llevara el primer cargamento de cacao a Europa. Enseguida los europeos quedaron maravillados con la maravillosa bebida y la demanda aumentó más de lo que imaginara y aunque muchos países tienen una tradición chocolatera, la fama de Suiza es enorme, identificándose en el planeta azul como el mejor productor de su derivado: el chocolate.
La producción de chocolate en el país comenzó aproximadamente en el siglo XIX, cuando Cailler, Sushard, Nestle, Tobler, Daniel Peter y Rodolphe Lindt fundaron fábricas y evolucionaron en materia de chocolate; desde la primera fábrica en 1819 hasta llegar a inventar la máquina que da vueltas al chocolate logrando que el chocolate se derrita suavemente en la boca de los chocoadictos.
 Lindt & Sprüngl fue la primera fábrica instaurada en Suiza y hasta el día de hoy es un sitio de turismo internacional que al final del recorrido por la fábrica ofrece una degustación ilimitada de chocolates, es realmente el sueño de cualquier goloso.  La confitería Vollenweider por otro lado tiene la dicha de haber sido la fabricante del primer bombón que viajó al espacio. Si necesita conocer la historia del chocolate, realmente debe tomar un avión a este país y probar más de lo que pueda ver.
El chocolate es básicamente la unión de azúcar con componentes del cacao como la manteca y la masa. Las semillas del cacao son lavadas y sometidas a un proceso para luego ser mezcladas con el resto de los ingredientes y de allí se producirán tabletas, bombones, trufas, entre otras deliciosas invenciones chocolateras.

Este exquisito manjar de dioses se originó con la llegada de los colonos al Nuevo Mundo, ellos consiguieron en las frutales plantaciones de cacao el increíble sabor de algo que debía poseer. Sin embargo, ni el mismísimo Hernán Cortez se imagina todo lo que sucedería luego de que llevara el primer cargamento de cacao a Europa. Enseguida los europeos quedaron maravillados con la maravillosa bebida y la demanda aumentó más de lo que imaginara y aunque muchos países tienen una tradición chocolatera, la fama de Suiza es enorme, identificándose en el planeta azul como el mejor productor de su derivado: el chocolate.

La producción de chocolate en el país comenzó aproximadamente en el siglo XIX, cuando Cailler, Sushard, Nestle, Tobler, Daniel Peter y Rodolphe Lindt fundaron fábricas y evolucionaron en materia de chocolate; desde la primera fábrica en 1819 hasta llegar a inventar la máquina que da vueltas al chocolate logrando que el chocolate se derrita suavemente en la boca de los chocoadictos.

 Lindt & Sprüngl fue la primera fábrica instaurada en Suiza y hasta el día de hoy es un sitio de turismo internacional que al final del recorrido por la fábrica ofrece una degustación ilimitada de chocolates, es realmente el sueño de cualquier goloso.  La confitería Vollenweider por otro lado tiene la dicha de haber sido la fabricante del primer bombón que viajó al espacio. Si necesita conocer la historia del chocolate, realmente debe tomar un avión a este país y probar más de lo que pueda ver.

El chocolate es básicamente la unión de azúcar con componentes del cacao como la manteca y la masa. Las semillas del cacao son lavadas y sometidas a un proceso para luego ser mezcladas con el resto de los ingredientes y de allí se producirán tabletas, bombones, trufas, entre otras deliciosas invenciones chocolateras.


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